¿Por qué Marruecos?

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Ocios y culturas

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El patrimonio cultural y artístico del país es muy rico y reconocido en todo el mundo. Asimismo, la artesanía y las artes marroquís conservan las ingeniosas técnicas ancestrales, mantienen cuidadosamente las tradiciones de siglos pasados, convirtiéndolas en el legado histórico por excelencia. Por esta razón, se impulsa la promoción del talento artístico como mecanismo de preservación de la herencia cultural.

Gastronomía

Marruecos es una tierra de tradición donde perdura un arte culinario ancestral, herencia de una mezcla de culturas con influencias fenicias, beréberes y árabomusulmanas. Los Beréberes transmitieron un tipo de platos simples y rústicos, mientras que los árabes le añadieron la finura oriental con toques de especies exóticas. La cocina marroquí heredó de los Omeyas de Siria la pastelería a base de miel, almendras y azahar y de los andaluces, el sabor de los platos que asocian dulce y salado, como la famosa pastilla. Finalmente, el té de menta, la bebida nacional por excelencia, es una tradición que re monta al siglo XVIII cuando los cargamentos de té británico llegaron a los puertos marroquíes.

Artesanía

Siendo uno de los primeros países en desarrollar una industria lítica muy variada, Marruecos ha consolidado una artesanía muy variada gracias a su pasado, sus tradiciones milenarias, y la diversidad de su población y su cultura. Las piezas en cuero y alfombras (tejidas o anudadas) la fabricación de prendas tradicionales, la joyería, alfarería, cerámica, grabado en madera, azulejos cincelados, yeso tallado, hierro forjado o las piezas en cobre son vivos ejemplos de la riqueza cultural de las diferentes regiones del reino.

Marruecos es un país de sol y ocio. El país recoge numerosos lugares turísticos para que el visitante encuentre su lugar de esparcimiento preferido. Un país admirable no solo por su belleza sino por sus variadas opciones en cuanto a ocio.

Estaciones balnearias

Con casi 3500 kilómetros de costas mediterráneas y atlánticas, sus temperaturas agradables a lo largo del año, y la variedad de sus playas, Marruecos se ha convertido en una oferta balnearia importante.

Turismo cultural

Las ciudades imperiales son indispensables para aquel que quiere conocer los antiguos lugares de la historia marroquí (Fez, Meknes, Marrakech y Rabat). En el norte del país, se pueden seguir los rastros de los místicos Sufís por medio de las zauias (pequeño edificio blanco con una cúpula que representa la tumba de un santo) y hasta iniciarse en esta filosofía particular que aúna meditación y religión.

Fiestas y festivales

En Marruecos, cada región tiene sus propios festivales y músems (pequeños festivales regionales). Los más famosos son el Festival de músicas sagradas de Fez, el Festival Gnaoua de Essauira, el festival de jazz en Tánger y el Festival Mawazin “músicas del mundo” en Rabat.

Deportes

  • Los surfistas vienen de los cuatro rincones del mundo a disfrutar de las olas marroquíes, famosas a nivel internacional. La guía internacional del surf, World Stormriderguide, ha calificado la ciudad de Safi como uno de los mejores « spots » de surf en el mundo. Sin embargo, el verdadero paraíso del surf se encuentra en Taghazut, una playa cerca de Agadir.
  • Cada año, vienen mujeres de todo el mundo para participar en el excepcional Trofeo Aicha de Gacelas. Creado por una marroquí aficionada a la naturaleza, este rally se realiza a lo largo de una distancia de 2500 km, en el sur del país. Entre dunas de arena y llanuras desérticas y rocosas, las participantes cuentan sólo con la ayuda de un mapa y de una brújula.
  • Rodeados de extraordinarios paisajes naturales, los dieciséis recorridos de golf de Marruecos han sido creados para satisfacer a los jugadores más exigentes. Son obras maestras talladas por maestros internacionales de la talla de Robert Trent Jones, Jack Nicklaus, Cabell B.Robinson...